Reflexiones e Historias

1/23/2016

Bonsáis Que Se Creen Árboles



Intentamos enseñar en todo en lo que podemos,  nos esforzamos en ayudar al prójimo a todo en lo que podemos ofrecer, pero la ayuda se pide, no te la ofrecen sin decir nada, hay gente que la comparo como un bonsái; frágiles y solitarios, que  necesitan de ayuda para brotar, pero que no entienden que aunque se les ayude nunca podrán ser más grandes que el que le ayuda, nunca llegaran a ser árboles.

 Nunca amputes la mano del que te ofrece su ayuda, porque aunque puedas hacer cinco cosas tu solo, habrá otras cinco que sin esa mano nunca podrás realizarlas. Puede ser que logres realizar esas cosas pero habrás perdido un tiempo hermoso, habrás malgastado tu tiempo en una cosa en la que podrías haberla realizado mucho antes, ese tiempo haberlo invertido en otra cosa.

Creerse a sí mismo o intentar convencer a los demás, que la mejor solución para avanzar en tus propósitos es acabar con las personas que te han ayudado a estar en la cima, o al menos los que te han ayudado a no caerte de ella mientras avanzabas. El apuñalamiento por la espalda a veces es menos doloroso que la sonrisa más abierta, porque ya sabes quién te apuñaló, pero nunca sabrás quien pude ser el próximo quien lo haga, si acabas con la confianza de los que te sujetan, caerás. Esas personas tendrán otras que las sujeten, y tú, la única ocasión que tienes de parar, es tocar suelo.

No se puede juzgar a una persona por su físico o por su vestimenta, júzgala por sus actos, las acciones nos identifican y son en esas acciones en las que te tienes que fijar como es realmente esa persona.


“De semilla a brote comenzaste, una mano te ayudo en tu crecimiento, ahora que has crecido y te alimentaste, humillas y echas a tierra todo el respeto del sudor de tus mentores, y ahora sin suministros para aguantar, miras a tus alrededores y no hay nadie, pues están abajo, observando como el sol te secará, y el tiempo sabio será, que tu solo te pudrirás.”