Reflexiones e Historias

11/27/2015

Padres

Ese padre o esa madre que se levanta a las 6:00, a las 5:00 de la mañana para que sus hijos puedan tener una educación, una sanidad y un futuro por el que luchar y mejorar, ese padre, que se levanta, se viste y desayuna, y nosotros, aún durmiendo, cuando nos despierta porque aún nos falta treinta minutos o una hora, nos quejamos, ese padre que se supone que su horario es de ocho horas y que la realidad es muy diferente, se pasa mas de 10 horas trabajando y nosotros nos quejamos de tener que estudiar, es normal somos jóvenes, que sabemos nosotros de como conseguir todo lo que tenemos, lo que nos han dado y lo que nos darán en un futuro.
Esa madre que aun yendo a trabajar que te preparaba el desayuno porque siempre se levantaba antes, te hacia el almuerzo y lo  recubria de papel de albal, que luego en el recreo lo arrugabas como si fuera una bola y jugabas con ella. Esa madre que nada más salir del trabajo te recogía (o tu padre), del fútbol, de bailar o de la academia de inglés, que luego se ponia junto a ti ,para ayudarte hacer los deberes y tu no querer hacerlos porque no te apetecía, ayudarte a estudiar hasta que ni la luna supiera que hora era. Ese beso de buenas noches y esa mirada pura que te daba, te hacia sentirte protegido.

Cada uno somos personas diferentes pero la familias son todas iguales, parecen que con los años les dieran un manual de como serlo, cuando la realidad es que uno no se hace padre o madre cuando tiene un hijo, se convierte cuando lo sujeta por primera vez en sus brazos, cuando le mira a los ojos y te inundas de felicidad, puede ser que muchos que ahora son padres no quisieron serlo por miedo a lo que pasaría, pero si le preguntáis, os contestarán lo mismo: " eres lo mejor que tengo".

Todos los padres nos riñen por cualquier cosa, nosotros nos alteramos y les respondemos mal, estamos hartos de ellos, no les abrazamos o besamos lo suficiente, no le decimos, " no te vayas mama, no me abandones, te quiero mucho". Lo triste es cuando ya no están y ahí todos nos damos cuenta lo estúpidos que fuimos de pequeños, cuando estuvieron a nuestro lado y no los aprovechamos lo suficiente. Los gritos o las discusiones aunque no lo veamos ahora, nos están educando, luego se lo harás a tu hijo y el pensará lo mismo que tú cuando tenías su edad.

 Ciego estuve, quererte no lo demostré
ahora que ya no estás, solo me queda recordarte
soñar contigo e imaginar que puedo besarte y abrazarte
 cuando la cruda realidad, solo puedo anhelarte

Tu voz no quería escuchar y ahora que ya no estás
daría lo que fuera para volverte oírte hablar una vez más
para decirte : "Mama lo siento, vuelve conmigo
y la palabra "Te quiero" te la diría sin cesar"  - Dr Mind