Reflexiones e Historias

11/17/2015

Recuerdos Pasados - Parte I

Se dice que muchas vidas están ligadas a través del tiempo, conectadas por un llamado ancestral que hace eco a través de los años, aquí comienza la historia de David y Elena una pareja enamorada durante toda su vida y el como una enfermedad, no pudo ni tan siquiera olvidar sus sentimientos...


Madrid,15/02/1952 

Aún recuerdo como olía el asado que hacia mi madre los sábados a la hora de comer, la mezcla de sabores de las verduras con la carne, pocos sábados podíamos permitirnos este manjar, mi hermano y yo nos quemabamos la lengua porque no podíamos esperarnos a que se enfriara, mi madre no paraba de decirnos que no comiéramos, pero estaba tan delicioso que no la escuchábamos, mi padre tan solo se reía y mi madre al ver que no le hacíamos caso con mi padre riéndose, empezaba a reírse también, al acabar de comer mi hermano Miguel y yo, nos íbamos al parque a jugar con el balón, mientras estábamos jugando, mi hermano tiro el balón muy lejos y me toco correr a por el, estuve dando vueltas como un loco para encontrarlo, al cabo de unos pocos segundos, una niña de pelo castaño claro y ojos turquesa como el zafiro, se puso delante mía, entre su manos sostenía el balón, me dijo que si era mio, y yo, con una sonrisa de tonto me quede viéndola, parecía como si el tiempo se parase unos instantes para que pudiera observarla todo el tiempo que quisiera
, la chica, al no recibir respuesta, dejo el balón en el suelo y se puso a correr rumbo a los columpios con sus amigas, y mientras tanto yo, aún estaba encandilado ante tanta belleza, a los pocos instantes, apareció mi hermano y me "desperté" , continuamos jugando, pero yo no podía quitarme de la cabeza a aquella niña de ojos turquesa...

Madrid, 22/02/1952

He vuelto al parque a la misma hora y la chica de ojos turquesa no ha aparecido, no me la puedo quitar de la cabeza.

Madrid, 24/02/1952

Salí del colegio al mediodía, el sol había invadido las calles de Madrid, todo el mundo estaba contento y yo no sabia la razón de aquello hasta que me di cuenta, el circo de Trabat había venido a la ciudad, se consideraba el mejor circo de la época, las entradas estaban agotadas, mi familia no pudo conseguir ninguna, mientras estaba paseando por el mercado con mi madre, entre la multitud vi a la chica con una señora de vestido blanco, imaginé que era su madre, solté la mano de mi madre, me perdí entre la multitud de la gente, mi objetivo era llegar hasta la bella joven y decirle como se llamaba, entre codazos y patadas por fin llegué a ponerme junto a ella, me presenté con cortesía y le pregunté su nombre, con cara de asombro y un poco avergonzada- aún recuerdo sus mejillas rojas como una manzana-  me dijo que se llamaba Elena, la madre de la chica la cogió de la mano y se fueron, mi sonrisa de tonto volvió a invadir mi cara pero esta vez ni los gritos de mi madre pudieron quitarme la felicidad que me invadía en ese momento.

Madrid, 28/02/1952

Hoy es el gran día, el circo de Trabat abre sus carpas, es un gran acontecimiento en la ciudad, todo el mundo que tenia una entrada estaba entusiasmado, estaba en un banco sentado viendo como los padres le compraba gominolas, nubes de azúcar y regalos a sus hijos, entre la fiesta y el revuelo vi a Elena con un globo, parece que su familia si pudo comprar entradas, Elena me reconoció de lejos y se acerco, me preguntó si iba a ver el espectáculo, -no tengo entrada- le respondí,- ven con nosotros, mi padre es amigo del jefe del circo, seguro que podrá encontrarte asiento- me dijo y finalmente así fue.

Su familia y yo, observamos el espectáculo con gran entusiasmo, era maravilloso: elefantes, acróbatas, personas de miniatura, mientras estábamos observando el escenario y entre el alboroto, Elena me agarró la mano y yo cogí la suya, ninguno soltó la mano del otro, fue un día inolvidable.